Sara, Miguel,Valeria, Adriana y Eitan

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Se puede, se puede nacer tras 2 cesáreas anteriores sin trabajo de parto previo, estando 10 minutos antes de 4cm… 


 

Parto en Casa, Mujeres Sabias

Parto en casa

Hace seis meses que Eitan está fuera de mi vientre, todavía nos une un cordón..

 

Me cuesta creer que haya pasado tanto tiempo desde aquel mágico día.

Nuestra historia es un canto de esperanza para muchas mamás que hayan vivido alguna cesárea injustificada y sienten necesidad de sanar heridas.

Yo tengo 2 hijas, Valeria de 15 años y Adriana de 12 años, las dos nacidas por cesáreas injustificadas, y que dejaron herida en mi corazón.

 

De repente llegó Eitan a nuestras vidas, a mis 38 años,dándome la oportunidad de revivir la magia del embarazo, y de empoderarme para tener la confianza en la vida y en mi cuerpo suficiente como para proteger su nacimiento, y que bien  fuera natural o por cesárea…, que fuera digno y respetado..

 

Tras dos cesáreas previas encontré muchas dificultades en los Hospitales para no ir directamente a una tercera, pero finalmente en La Plana, tras explicarles mi sentir y el de Miguel,mi pareja, fueron muy respetuosos y estiraron y flexibilizaron su protocolo lo máximo posible.

 

Habíamos decidido que Gemma nos acompañaría en la dilatación, para proteger el proceso del parto y encontrar así el momento óptimo para ir al Hospital y minimizar las posibilidades de quirófano.

 

Tuvimos que revocar bajo nuestra responsabilidad una fecha de cesárea puesta por el Hospital al pasar las 40 semanas, nos dieron entonces fecha para unos días después, cumplida la 41.., nunca nos juzgaron por ello, porque todo iba bien médicamente.

 

Así que el 17 de Junio, día en que mi pareja había dicho siempre que Eitan nacería, tras contarme que había soñado con él, a las 7:15h de la mañana comenzaron directamente muchas contracciones fuertes, como si abrieran un grifo, cada cinco minutos sin parar…sin tregua..y aumentando su intensidad..

A las 8:30h avisamos a Gemma porque tenía que venir hasta  Castellón.

A las 11h estaba ya con nosotros, me revisó para ver de dónde partíamos y estaba a penas de 3cm.

Pasé horas y horas con mi baile de contracciones cada cinco minutos, cada vez más intensas y dolorosas, con mi música.., con mi oscuridad, con la presencia sigilosa y las caricias de Gemma que aparecía de vez en cuando como un ángel guardián, con la presencia calma de Miguel que me daba seguridad,con mi Virgen del Carmen iluminada por mis velas y con mi vientre duro iluminado por ella, con mi emoción y lágrimas de gozo por poder vivenciar ese estado tan anhelado.

A las 14.30h mi dilatación seguía sin avanzar , entre 4 y 5 cm y mis intensas contracciones no cesaban..

Así que Gemma y mi pareja , mientras yo me daba una ducha para calmar el dolor, decidieron que era hora de ir al Hospital por prevención, y avisaron a mis padres para que vinieran a atender a mis hijas que iban a regresar de clase.

 

Salí de la ducha como pude, sentía estar en otro planeta por tanto dolor y tanta entrega a mi cuerpo, escuché llegar gente a casa,tuve que sentarme en la punta del bidé porque mi cuerpo se encogió de golpe entre tanto dolor.

Sentí la presencia de mi madre que entró al baño oscuro, era mi cueva…como la cueva en la que de pequeña imaginaba que paría a mis hijos,y se acercó en silencio a darme un beso en la frente, y en mi interior sentí vivo el permiso de mi linaje de mujeres para parir. Ella se marchó en silencio, igual que había entrado.

Algo más se movió en mi cuerpo y me hice caca con un pujo incontrolable. Estalló la bolsa como un globo de agua.

Entró Gemma diciendo: “Venga Sara… levanta que nos vamos… que tú puedes…”

Toqué entre mis piernas y sentí su cabecita coronando … ¡Era él!…

Le dije a Gemma : “ Ya está aquí ”, ella dijo: “ No.. no puede ser … hace unos minutos estabas a penas de 4cm”, pero puso su mano para comprobarlo, y sorprendida le dijo a mi pareja: “No nos vamos, que ya viene..” , y en unos segundos, vino otro pujo incontrolable y nació.

Gemma me invitó a tomar su cabeza y recoger su cuerpecito  hacia mi pecho…no tengo palabras para explicar tanta emoción…tanta sanación de golpe…GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

Sonó el timbre y apareció mi hija Adriana, que emocionada pudo ver a su chiquitín todavía con el cordón unido a mi, en su cara no cabía más alegría, su mirada era también la de una mujer recién parida, ella también se había empoderado en ese momento.

 

Mis padres alucinaron, llegaron pensando que empezada el baile y presenciaron el nacimiento del nieto, con miedo por la sorpresa y pero emocionados al final al ver al pequeño.

 

Mi otra hija llegó un poco después y lo vio ya envuelto en una toalla cuando nos íbamos tranquilamente al Hospital, Eitan nos regaló a cada uno lo que necesitábamos, porque ella es más aprensiva y la sangre le impresiona.

 

Entramos caminando al Hospital, felices. Nos recibieron contentos en el paritorio, yo era la de las dos cesáreas que quería parir y estaban todos pendientes de qué iba a pasar conmigo, alumbré allí la placenta y me suturaron un desgarro leve.

Gemma nos acompañó unas horas más y marchó hasta unos días después que nos vimos de nuevo en casa para poder compartir con más calma tantas emociones…

 

El nacimiento de Eitan fue mágico…., como cada nacimiento respetado.

 

Gracias Gemma.

 

Sara, Miguel,Valeria, Adriana y Eitan

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